Fundación Eudes recibe Galardón Juan del Corral en el Concejo de Medellín

07

Jun
2017
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La Fundación Eudes que ayuda a las personas con VIH positivo recibió la orden al mérito Juan del Corral categoría plata por sus 30 años de labor social.

Fuente:Teleantioquia Noticias

El padre Diego Jaramillo llegó a los 85 años

30

May
2017
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Lleva 25 años apareciendo de lunes a viernes en el emblemático espacio del Minuto de Dios.

jaramillo

Por: Felipe Motoa Franco
30 de mayo 2017 , 02:25 a.m.

El padre Diego Jaramillo cumplió 85 años este mes y dice que aún tiene energías para emprender en favor de los pobres. Este ícono de la televisión y el catolicismo colombianos, reconocido como presentador del programa ‘El minuto de Dios’ (MDD), aparece en la pantalla chica desde 1959.

Era un joven sacerdote (nacido en Yarumal, Antioquia) cuando en Bogotá, 1952, conoció al padre Rafael García-Herreros, fundador de la Organización El Minuto de Dios. Jaramillo admiraba los escritos literarios que Herreros publicaba en diversos periódicos, de tal forma que encontraron afinidades de conversación y nació una amistad. En 1956, el padre Diego se ordenó, apadrinado por su amigo. El año anterior, un 10 de enero 1955, la primera emisión televisiva del MDD vio la luz pública.

“En 1959 yo estaba en Bogotá y el padre debía irse a Cúcuta. Me pidió que lo remplazara unos días, entonces hice como seis emisiones; ese fue mi bautismo en la TV. Luego, en 1967, cuando me vine aquí definitivamente (a la capital, pues vivía en Cali), el padre Rafael me pidió que lo remplazara los martes. Desde entonces, esos días, durante 50 años, he hablado en televisión. Pero fue en 1992, cuando el padre se enfermó y falleció en noviembre, cuando asumí el programa de lunes a viernes, y ya ajusté 25 años”, cuenta el clérigo, de pelo cano, gafas redondas y acento paisa.

El cura, que ha liderado incontables labores sociales a través de las distintas divisiones de la Organización MDD (de la cual es presidente), no necesita bastón para caminar; su rutina se inicia con las primeras horas de la mañana y, aunque se confiesa amante de los chicharrones, evita la comida grasosa porque le han realizado dos cirugías a corazón abierto.

“Mi motor es el servicio a los pobres. Estamos trabajando fuerte en el jardín botánico que desarrollamos en Tena, Cundinamarca, el que visito para aportar ideas. Allí producimos panela y alambiques para enseñar técnicas a los jóvenes; tenemos un cultivo de café, con beneficiadero incluido, de tal manera que los muchachos bogotanos que no conocen el proceso lo puedan ver. También, un jardín de orquídeas, que ya va llegando a 2.000 diferentes, sin contar muchas otras plantas”, apunta el religioso sobre una de sus últimas pasiones.

Como presidente del MDD, debe conducir las acciones de casi 10.000 personas que laboran para las distintas entidades. Nada más en las 95 sedes de la Corporación Universitaria MDD hay 130.000 estudiantes; y en la Corporación Educativa, que suma 32 colegios y jardines infantiles, son alrededor de 25.300.

La semana pasada, por ejemplo, les entregó a cinco familias de escasos recursos del barrio Entre Nubes (localidad de San Cristóbal) igual número de casas. Esto, gracias al respaldo de instituciones estadounidenses, pues MDD Corporation es otra de las divisiones, con presencia en Miami (EE. UU.). “He sido bueno para coleccionar estampillas, monedas, mapas, libros. Pero soy desprendido y las he regalado tranquilamente, lo cual me ha favorecido en mi labor dentro del MDD, porque hay gente bondadosa que trae dinero, y al otro día lo estoy entregando sin que me interese apropiarme de nada, ¿para qué? Lo importante es llevar alegría a los demás”.

Se confiesa poco amigo de la práctica deportiva y recuerda que en el Seminario los ponían a jugar fútbol, momentos en que se dedicaba más a charlar con los compañeros que a competir. Porque otro de sus gustos es el conocimiento: no en vano es presidente de la Academia de Historia Eclesiástica de Bogotá y en sus años mozos se graduó en licenciatura en teología (U. Javeriana) y en estudios eclesiásticos, en París.

En adelante, y en la búsqueda de llegar al siglo de vida, espera seguir trabajando en lo que lo hace feliz y entregando las reflexiones diarias, que siempre acaban con un mensaje patentado: “Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega”.

Fuente: FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO

Nuevo milagro eucarístico en Polonia

20

Abr
2016
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MilagroEucaristicoPolonia_DiocesisLegnica_180416LEGNICA, 18 Abr. 16 / 05:47 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Obispo de Legnica (Polonia), Mons. Zbigniew Kiernikowski, aprobó el 17 de abril la veneración de una hostia sangrante que “tiene las características distintivas de un milagro eucarístico”.

En la Navidad de 2013, una hostia consagrada cayó al piso en la parroquia polaca de Saint Jack, recordó el Obispo en un comunicado, y tras ser recogida fue colocada en un recipiente con agua.

Poco después, aparecieron manchas rojas sobre la Eucaristía.
Mons. Stefan Cichy, entonces Obispo de Legnica, creó una comisión para supervisar la hostia. En febrero de 2014, un pequeño fragmento fue colocado sobre un corporal y pasó por pruebas de varios institutos.

El comunicado médico final del Departamento de Medicina Forense encontró que “en la imagen histopatológica, se encontró que los fragmentos contienen partes fragmentadas del músculo estriado transversal. Es más similar al músculo del corazón”.

Las pruebas también determinaron que el tejido era de origen humano, y hallaron que presentaba señales de sufrimiento.

Mons. Kiernikowski indicó que en enero de este año presentó el asunto a la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano.

En abril, de acuerdo a las recomendaciones de la Santa Sede, el Prelado pidió al párroco de la parroquia de Saint Jack, Andrzej Ziombrze, “preparar un lugar adecuado para las Reliquias, de tal forma que los fieles puedan venerarlas”.

El Papa cumple su sueño de rezar a solas ante la Virgen de Guadalupe

14

Feb
2016
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El Pontífice ofreció un ramo de flores amarillas y se sentó a rezar en silencio durante unos 21 minutos ante la imagen de la tilma de la Virgen de Guadalupe en el llamado camarín de la Virgen de Guadalupe.

Pocos minutos antes el Papa bendijo una corona para la Morenita del Tepeyac, que se colocó a la izquierda de las flores que llevó Francisco.

Mientras el Papa estuvo ante la imagen de la Virgen, los obispos mexicanos lo acompañaron desde el altar mayor de la Basílica, y los más de 40 mil fieles que asistieron a la Misa rezaron con él en silencio. Al concluir este intenso momento de oración el Papa tocó la tilma e hizo la señal de la cruz.

Antes de iniciar su viaje y un mensaje enviado a los mexicanos, Francisco había hecho un pedido especial: “lo que pediría es –pero como un favor, a ustedes– que esta vez, que va a ser la tercera que piso suelo mexicano, me dejen un ratito solo delante de la imagen. Es el favor les pido. ¿Me lo van a hacer?”.

El camarín es un lugar en la Basílica de Guadalupe al que solo algunas personas pueden acceder. Fue construido como una bóveda para custodiar allí la imagen de la Madre de Dios, incluso en casos de siniestros.

Este lugar está protegido por una puerta de seguridad de doble combinación a la cual le sigue una reja con. Cuenta con tres tipos de iluminación, de las cuales las de alógeno siguen en perfecto estado pese a haber sido instaladas hace 15 años.

Todos los días la imagen de la Virgen se custodia en este camarín a partir de las 9:00 p.m.

 

Papa Francisco explica qué es un misionero de la misericordia

11

Feb
2016
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FranciscoMisioneros_LOR_090216VATICANO, 09 Feb. 16 / 02:21 pm (ACI).- El Papa Francisco ha recibido esta tarde en el Vaticano a 650 de los más de 1000 misioneros de la misericordia, los sacerdotes que durante el Año Santo perdonarán en todo el mundo los pecados reservados a Sede Apostólica y que predicarán de manera especial el perdón y el amor de Dios.

¿Cuál es la misión de los misioneros de la misericordia?    

“Ser misionero de la misericordia es una responsabilidad que les es confiada a ustedes porque se les pide ser en primera persona testimonio de la cercanía de Dios y de su modo de amar”, dijo el Santo Padre a los presentes en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano en donde los recibió en audiencia luego de la procesión que hicieron los sacerdotes hasta el lugar.

Los misioneros han sido seleccionados en todo el mundo y tienen como misión perdonar algunos pecados reservados a la Sede Apostólica.

La Santa Sede ha precisado al respecto que si bien todos los sacerdotes pueden perdonar el pecado del aborto en este Año Santo, los misioneros de la misericordia están “limitados exclusivamente” a otros cuatro pecados graves.

Estos son: la profanación de las especies (hostias y vino consagrado) de la Eucaristía robándolas o guardándolas para algún propósito sacrílego, el uso de la fuerza física contra el Romano Pontífice, la absolución de un cómplice en un pecado contra el sexto mandamiento (por ejemplo si un sacerdote tiene relaciones sexuales con una mujer o con otro hombre, luego lo confiesa y lo absuelve de ese pecado); y la violación del secreto de confesión.

El día de mañana, Miércoles de Ceniza, estos misioneros de la misericordia serán enviados por el Santo Padre para realizar su misión en todo el mundo.

 

Por lo especial de su ministerio, estos sacerdotes viajarán constantemente para atender a la mayor cantidad de personas que necesiten la absolución sacramental.

¿Cómo debe ser el misionero de la misericordia?

En su discurso, Francisco ofreció algunas reflexiones “para que el mandato que recibirán pueda ser realizado de manera coherente y como una ayuda concreta para tantas personas que se acercarán a ustedes”.

El Papa destacó que todos los misioneros que han sido elegidos para esta misión están llamados “a expresar la maternidad de la Iglesia”. “La Iglesia es Madre porque genera siempre nuevos hijos en la fe”, añadió. “La Iglesia es Madre porque nutre la fe; y la Iglesia es Madre también porque ofrece el perdón de Dios, regenerando a una nueva vida, fruto de la conversión”.

También dijo que “no podemos correr el riesgo de que un penitente no perciba la presencia materna de la Iglesia que lo acoge y lo ama”. “Si viniera a menos esta percepción, a causa de nuestra rigidez, sería un daño grave en primer lugar para la fe misma, porque impediría al penitente verse insertado en el cuerpo de Cristo”. Además, “limitaría mucho el que se sintiera parte de un comunidad”, dijo el Papa.

Francisco pidió a los sacerdotes que “entrando en el confesionario, acordémonos que es Cristo quien acoge, es Cristo quien escucha, es Cristo quien perdona, es Cristo quien dona la paz”.

“Nosotros somos sus ministros, y somos los primeros en necesitar ser perdonados por Él”, afirmó.

“Por tanto, cualquiera que sea el pecado que sea confesado, cada misionero está llamado a recordar la propia existencia de pecador y a servir humildemente como “canal’ de la misericordia de Dios”.

Otro aspecto del que el Papa habló fue el de “saber observar el deseo de perdón presente en el corazón del penitente”. “Es un deseo fruto de la gracia y de su acción en la vida de las personas, que permite sentir la nostalgia de Dios, de su amor y de su casa”.

En la confesión, “el corazón se vuelve a Dios reconociendo el mal hecho, pero con la esperanza de obtener el perdón”, subrayó.

Este deseo se refuerza cuando se decide en el propio corazón cambiar de vida y no querer pecar más”.

Francisco pidió dar “gran espacio a este deseo de Dios y de su perdón” así como hacerlo “emerger como verdadera expresión de la gracia del Espíritu que lleva a la conversión del corazón”.

El último tema que trató fue “un componente del que no se habla mucho”: “la vergüenza”. “No es fácil ponerse delante de otro hombre, sabiendo que es Dios y confesar el pecado”, agregó.

“La vergüenza es un sentimiento íntimo que incide en la vida personal y requiere de parte de confesor una actitud de respeto y ánimo”.

El Pontífice aprovechó entonces para destacar “qué importante es nuestro papel en la confesión”. “Ante nosotros hay una persona ‘desnuda’, con su debilidad y sus límites, con la vergüenza de ser pecador”.

“No olvidemos –pidió– que ante nosotros no existe el pecado, sino el pecador arrepentido”, dijo entonces.

“Una persona que siente el deseo de ser escuchada y perdonada. Un pecador que promete no querer alejarse más de la casa del Padre y que, con las pocas fuerzas que encuentra, quiere hacer todo lo posible para vivir como hijo de Dios”.

El Papa concluyó recordando una vez más que “no estamos llamados a juzgar, con un sentido de superioridad, como si fuésemos inmunes al pecado” sino todo lo contrario: “ser confesor según el corazón de Cristo equivale a cubrir al pecador con la cubierta de la misericordia, para que no se avergüence más y pueda recuperar la alegría de su dignidad filial”.

“Un misionero de la misericordia lleva sobre sus propias espaldas al pecador y lo consuela con la fuerza de la compasión”.

 

 

Se acabó el misterio: Estos son los pecados que absolverán misioneros de la misericordia

11

Feb
2016
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Confesion_FlickrZanQuintanaUrzainkiCC-BY-NC-ND-2.0_090216VATICANO, 09 Feb. 16 / 03:58 pm (ACI).- El Delegado Pontificio para el Año Santo, Mons. Rino Fisichella, escribió una carta para los más de mil misioneros de la misericordia en la que se explica cuáles son los pecados que podrán absolver estos sacerdotes.

En el texto entregado a los misioneros de la misericordia que fueron recibidos esta mañana por el Santo Padre en el Vaticano se explica cuáles son algunos de los pecados, usualmente reservados a la Sede Apostólica, que podrán perdonar estos sacerdotes

Los misioneros de la misericordia estarán “limitados exclusivamente” a absolver estos cuatro pecados graves.

1.- La profanación de las especies (hostias y vino consagrado) de la Eucaristía robándolas o guardándolas para algún propósito sacrílego.

2.- El uso de la fuerza física contra el Romano Pontífice.

3.- La absolución de un cómplice en un pecado contra el sexto mandamiento (por ejemplo si un sacerdote tiene relaciones sexuales con una mujer o con otro hombre, luego lo confiesa y lo absuelve de ese pecado); y

4.- La violación del secreto de confesión por parte del confesor.

Como todos los demás sacerdotes en ocasión del Año Jubilar, los misioneros de la misericordia también podrán absolver el pecado del aborto.

El día 10/02/2016, Miércoles de Ceniza, estos misioneros de la misericordia fueron enviados por el Santo Padre para realizar su misión en todo el mundo.

 

Fuente. Aciprensa

Intenciones de oración para Febrero 2016: El Papa Francisco alienta a cuidar la “casa común”

09

Feb
2016
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VATICANO, 05 Feb. 16 / 11:31 am (ACI).- En el segundo video de la serie en la que el Papa Francisco explica sus intenciones de oración para cada mes, el Santo Padre alienta en febrero a cuidar de la creación.

La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para este mes es: “para que cuidemos de la creación, recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras”.

La Red Mundial de Oración del Papa ha sido la encargada de producir este video en el que el Pontífice afirma que “creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común cuyos frutos deben beneficiar a todos. Sin embargo, ¿qué pasa en el mundo donde vivimos?”

“La relación entre la pobreza y la fragilidad del planeta requiere otro modo de ejercer la economía y el progreso concibiendo un nuevo estilo de vida porque necesitamos una conversión que nos una a todos: liberarnos de la esclavitud del consumismo”, afirma luego Francisco.

“Y este mes –concluye el Papa en el video– te hago una petición especial: que cuidemos de la creación recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras. Cuidar la casa común”.

¿Qué actitud se debe tener ante el mal? Papa Francisco habla del perdón y del amor de Dios

03

Feb
2016
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PapaAudienciaGeneralVATICANO, 03 Feb. 16 / 05:10 am (ACI).- A pocos días del inicio de la Cuaresma, el Papa Francisco habló en la Audiencia General de este miércoles de la misericordia infinita de Dios y de la justicia perfecta que se deriva de ella.

Francisco aseguró que “quien ha sufrido el mal” debe estar preparado “para perdonar y desear la salvación y el bien de quien lo ha ofendido”.

Además, manifestó que Dios no quiere la condena de nadie sino su salvación y explicó cómo el mal únicamente puede ser vencido con el bien, a través del perdón.

Sobre la misericordia y la justica, indicó que “podría parecer que sean dos realidades que se contradigan”, pero “en realidad no es así porque es realmente la misericordia de Dios la que lleva a cumplimiento la verdadera justicia”.

El Papa explicó que por un lado existe la “justica retributiva” que “inflige una pena al culpable, según el principio que a cada uno debe ser dado aquello que es debido”. Pero esta “no lleva todavía a la verdadera justicia porque en realidad no vence el mal, sino que simplemente lo talla”.

“Solamente respondiendo a ello con el bien, el mal puede ser realmente vencido”, aseguró en la Plaza de San Pedro.

Existe otro modo de hacer justicia “que la Biblia nos presenta como camino maestro a recorrer”. “Se trata de un procedimiento que evita el recurso al tribunal y prevé que la víctima se dirija directamente al culpable para invitarlo a la conversión, ayudándolo a entender que está haciendo mal, apelando a su conciencia”.

Así, “finalmente arrepentido y reconociendo su proprio mal puede abrir se al perdón que el perjudicado le está ofreciendo”.

“Esto es bonito, la persuasión, y de este modo el corazón se abre al perdón que le viene ofrecido”, agregó.

El Papa explicó que éste el modo “de resolver los contrastes en el interior de las familias, en las relaciones entre los esposos o entre padres e hijos, donde el ofendido ama al culpable y desea salvar la relación que le une al otro”.

A su vez, el Pontífice reconoció que se trata “de un camino difícil”. Y “solo así la justicia puede triunfar, porque, si el culpable reconoce el mal hecho y deja de hacerlo, entonces el mal no existe más, y aquél que era injusto se convierte en justo, porque ha sido perdonado y ayudado a encontrar el camino del bien”, dijo el Papa.

El Papa dijo entonces que “el Señor continuamente nos ofrece su perdón y nos ayuda a acogerlo y a tomar conciencia de nuestro mal para poderlo liberar”.

“Dios no quiere nuestra condena, sino nuestra salvación”. Y añadió: “Dios no quiere la condena de nadie” pero “el problema es quien quiere de verdad que Dios entre en su corazón”, explicó.

Francisco concluyó asegurando que Dios quiere que el hombre sea pleno y feliz y el corazón del Padre “va más allá de nuestro pequeño concepto de justicia para abrirnos a los horizontes ilimitados de su misericordia”.

Sobre la confesión, el Papa afirmó que “en los confesionarios todos vamos a encontrar al Padre, y los buscamos para que nos ayude a cambiar de vida, que nos de la fuerza de ir hacia adelante”, pidió.

“Ser confesor es una responsabilidad muy grande, ¡tú sacerdotes que estás allí en el confesionario estás en el puesto del Padre que da el perdón!”.

 

Fuente. Aciprensa. Por Alvaro de Juana.

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016

29

Ene
2016
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VATICANO, 26 Ene. 16 / 06:05 am (ACI).- Hoy se dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016 que lleva como título «’Misericordia quiero y no sacrificio’ (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar». El texto ha sido dado a conocer por la Santa Sede en conferencia de prensa. Los idiomas en los que puede encontrarse son el italiano, español, inglés, polaco, alemán, portugues, francés y árabe.

A continuación el texto completo en español:

«’Misericordia quiero y no sacrificio’ (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar»

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia

El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga… para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis

FRANCISCUS

Fuente: Aciprensa

Dios ama al hombre y no es indiferente a su sufrimiento, asegura el Papa

27

Ene
2016
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VATICANO, 27 Ene. 16 / 05:22 am (ACI).- Los cristianos son para Dios un tesoro personal que cuida, protege y al que le une una relación de amor muy fuerte y por tanto nunca ha sido indiferente a su sufrimiento. Lo afirmó esta mañana en el Vaticano el Papa Francisco al repasar brevemente la historia del pueblo de Israel como ejemplo de la misericordia de Dios.

“La misericordia de Dios está presente a lo largo de toda la historia del pueblo de Israel”, dijo al comenzar este miércoles una nueva catequesis en la Audiencia General.

Pero “el Señor, mediante su siervo Moisés, guía a Israel en el desierto como si fuese un hijo, lo educa en la fe y hace una alianza con él, creando una unión de amor muy fuerte, como el de un padre con su hijo o el de un esposo con su esposa”, explicó el Santo Padre.

El Pontífice afirmó que “Dios propone una relación de amor particular, exclusiva, privilegiada” puesto que “el pueblo es para él una ‘pertenencia’ diversa, especial: su personal ‘reserva de plata y oro’ como aquella que el rey David afirma haber donado para construcción del Templo”.

“La misericordia del Señor hace al hombre precioso, como una riqueza personal que Le pertenece a Él, que Él custodia y en la que se complace”.

Francisco recordó además que “en Egipto la vida para el pueblo se hace dura” y “cuando los israelitas están a punto de sucumbir es cuando el Señor interviene y obra la salvación”.

En relación a los sufrimientos que padecieron los judíos durante la esclavitud, señaló que “la misericordia no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de los oprimidos, al grito de quien está sujeto a la violencia, reducido a la esclavitud, condenado a muerte”.

Se trata de “una dolorosa realidad que aflige cada época, incluida la nuestra, y que hace sentirse a menudo impotente, tentado de endurecer el corazón y pensar en otra cosa”.

Pero “Dios, al contrario, no es indiferente”, puesto que “no distrae nunca la mirada del dolor humano”. “El Dios de misericordia responde y se hace cargo de los pobres, de aquellos que gritan su desesperación”.

Dios escucha e interviene para salvar, suscitando hombres capaces de sentir el gemido del sufrimiento y de obrar en favor de los oprimidos”, añadió en la catequesis.

Francisco explicó que así comienza la historia de Moisés “como mediador de la liberación para el pueblo”.

“Moisés, que la misericordia divina fue salvado de la muerte apenas nación en las aguas del Nilo, se hace mediador de esta misma misericordia, permitiendo al pueblo nacer a la libertad salvador de las aguas del Mar Rojo”.

Al concluir, el Papa recordó que “también a nosotros nos ofrece las maravillas de su misericordia, que llega a su pleno cumplimiento en Jesucristo, que con su Sacrificio Pascual inaugura la ‘Alianza nueva y eterna’, nos obtiene el perdón de nuestros pecados y nos convierte definitivamente en hijos de Dios”.

 

 

Fuente. Aciprensa